¡No es nada grave! Puedo controlar por mi misma mis emociones y muchos de mis comportamientos, por más erráticos que los demás señalen, que son. Todos hemos pasado por esta situación en algún momento de nuestra vida. Pero ¿Qué sucede si estas conductas erráticas, pensamientos irracionales y negativos se convierten en persistentes? ¿Qué pasa cuando comienzo a despertar con sentimientos de angustia a diario y prácticamente dejo que los pensamientos irracionales comiencen a gobernar mi vida?
El primer paso para determinar que uno tiene un problema, es aceptarlo. Con esto me refiero a ser consciente del daño que muchas de nuestras conductas o pensamientos nos están haciendo, y como es que afectan a nuestro entorno, y a las personas que forman parte de él.
Es difícil de entender para muchos; una enfermedad mental es mucho más compleja que una enfermedad física. Una fiebre se cura con medicamentos y se identifica rápidamente con un termómetro. Una tos se cura con jarabe y se identifica al toser constantemente y por el ardor en la garganta. Pero, ¿Una enfermedad mental? ¿Cómo voy a identificar si yo o alguien de mi entorno tiene un trastorno o está padeciendo una enfermedad mental? Por estas razones, es que preferimos tildar a alguien de “loc@”, porque es más fácil etiquetarlo cuando una de sus conductas no es la normal y siempre esperada; en lugar de acercarnos a la persona y aconsejarle que vaya en busca de ayuda profesional.
- “El nació así, anormal”, “No soporto a tu amig@, la o él loc@”, “No invitemos a tal persona a la reunión, porque nunca encaja”, “No dramatices, es sólo ansiedad. Seguro ya pasará pronto”, “Todo el show ha estado siempre en tu cabeza”
Muchas veces hemos oído o incluso dicho estas frases, sin saber el impacto que pueden tener en el otro.
Sea cual sea tu diagnóstico, el problema psicológico por el cual estés pasando, o la situación que estés viviendo; te afirmo que tiene solución, en la medida en la cual, te esfuerces por sanar, por buscar ayuda profesional – si fuese el caso – y sobre todo por empezar a realizar pequeños cambios que ayuden a curarte. El camino para la sanación del alma, puede ser largo y doloroso, a comparación de una enfermedad física. Pero siempre será nuestra responsabilidad curarnos. Estoy segura, tú que lees esto, que estás listo para iniciar ese camino, ahora.
Empecemos con la aventura en esta página, en la cual me esforzaré por compartir información que les sea de gran interés y sobretodo ayuda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario