viernes, 10 de enero de 2020

¿Quisieras retroceder el tiempo atrás? Aquí la fórmula “mágica”


¿Quién no ha querido en algún momento retroceder el tiempo para poder cambiar una situación, para no haber dicho esto o aquello, o por el lado contrario, si haberlo dicho? Pues la respuesta, ya la conoces, así que no te engañes.  Es imposible retroceder el tiempo y cambiar hechos o situaciones, por más trágicas o dolorosas que éstas hayan sido.

No pierdas tiempo pensando en: ¿Qué hubiera pasado si yo? ¿Y si yo hubiera hecho esto de forma diferente?  Eso lamentablemente nunca será posible, y sólo te hará desgastar energía de manera inadecuada.  Inclusive te puede causar ansiedad seguir pensando en un pasado que jamás podrás cambiar.

Lo que por el contrario, si puedes hacer, es aprender de aquella situación que quisiste hubiera sido diferente, de aquella situación que te causó dolor, de aquella situación que ya no volverá.  Debes empezar a enfocarte a trabajar desde tu presente para mirar hacia adelante.  Sacúdete un poco; si ya analizaste la situación una y mil veces más, es momento que dejes de hacerlo para enfocar tus energías en ti mismo y en cosas que te empiecen a generar paz.  Concientiza y aprende de tu pasado; suéltalo, para que puedas dar oportunidad a que nuevas situaciones de aprendizaje se presenten en tu vida.

Hay situaciones que desearías que nunca hubiesen ocurrido o llegado a tu vida, pero tuvo que ser así.  La situación tuvo que darse tal y como se dio, no pudo ser de otra manera.  El “hubiera” no existe, empieza a eliminar esta palabra de tu comunicación diaria.  Al final de cuentas, todo sucede siempre por una razón, y el tiempo será tu mejor aliado para que las respuestas lleguen por si solas.  No te angusties todos los días preguntándote,  ¿Por qué? Reemplázalo por el ¿Para qué?, y nuevamente insisto, deja que las respuestas lleguen por sí solas. No te martirices culpándote, si otra vez estás repitiendo situaciones a las cuales desearías no haber llegado.  A veces la vida misma tiene que repetirnos una y otra vez algunas situaciones, hasta que logremos aprender.

Trabaja en ti. Tú debes ser tu principal proyecto de vida; canaliza tu energía para sanar y crecer por dentro y todo lo demás se acomodará por sí sólo. Será precisamente en ese momento donde te darás cuenta lo fuerte que has sido, eres y serás ante las diferentes situaciones que la vida te presente.  Pero sobretodo, te darás cuenta que ya no vale la pena mirar atrás, salvo que sea para recordar con amor y decirte a ti mismo: Lo aprendí. Gracias a Dios y a la vida, por el aprendizaje y la lección que me dio.


Autor: Monica Chang Diez Canseco
Imagen: Un clásico del cine, "El Rey León"

miércoles, 1 de enero de 2020

Hola! soy la Tristeza y tengo algo que decirte



Hola de nuevo, ya te dije quién soy.  Si, soy esa que te hace llorar a veces por las noches antes de dormir.  Soy la que aparece cuando algún recuerdo del pasado se reactiva en ti. Soy esa emoción que la mayoría de personas detesta y evita para no sentirse “débil”, para no sentirse “vulnerable”

Quiero decirte el día de hoy, que no siempre seré tu enemiga, que a veces puedo hacer también el papel de tu amiga.  Que es importante que me manifiestes cuando lo necesites; que es importante que llores cuando tu alma te lo pida.  No me reprimas, te lo pido.  Es necesario que aparezca cuando algo que no has solucionado de tu pasado, aflore en algún momento de tu día.  Es normal que te sientas triste ante algún evento desafortunado o pérdida que genere un impacto emocional en ti.

Pero también vengo a decirte que no está bien que todos los días me llames y sientas; no debes pensar en el pasado y ponerte triste todo el tiempo; no permitas que yo me apodere de tu día a día; no dejes que te quite voluntad para levantarte de la cama y empezar tu día; trata de evitar que tus ojos amanezcan frecuentemente hinchados, por los constantes llantos que puedo ocasionarte. De lo contrario me convertiré en tu enemiga.

Debes buscar un equilibrio entre tus emociones y dejarlas fluir de manera adecuada y controlada, cuando deban de aflorar. Vive con alegría; siente tristeza cuando sea necesario; evita molestarte y si lo haces, déjalo ir rápido.  Evita que una sola emoción sea la que gobierne tu día a día.  Sé que no siempre es fácil y que no siempre se puede contar con la estabilidad emocional que quisiéramos, pero intenta. Vive un día a la vez. Se feliz con tu presente y acéptalo.  Ve poco a poco. Respira y guarda silencio cuando sea necesario.



Autor: Mónica Chang Diez Canseco

sábado, 28 de diciembre de 2019

La depresión y los intentos por salir de ella



Nuestra protagonista, a quien llamaremos Sandra, abre lentamente sus ojos; a decir verdad siente sus parpados pesados, debido a las abultadas ojeras, formadas por el llanto incontrolable.  Ella no recuerda cuantos días o noches lleva echada en su cama, llorando y abúlicamente sin esperanzas.

Su almohada se encuentra húmeda por las lágrimas, pero al mismo tiempo esta almohadilla es su mejor aliada, además de haber sido su compañera los últimos días.  Aquella compañera a la cual abraza fuertemente como si fuese un ser animado. Aquel respaldo, al cual parece contarle sus problemas, sin siquiera hablarle.  Aquel almohadón que lo sabe todo y a la vez, no puede contar nada.

Sandra no tiene a quien acudir.  Ella no cuenta con el apoyo de su familia. Siente culpa y angustia por sus acciones erráticas, por las veces que dañó a otros, por las veces que se autolastimó y se autosaboteo. Su mente y sus pensamientos, son sus peores enemigos en estos momentos y sólo producen que ella vuelva a sentirse mal.  

Ella tiene algunos amigos, pero a pesar de ello se siente sola; ya no quiere contar sus problemas a nadie porque cree que va a ser juzgada; porque se cansó de escuchar diversos y a la vez diferentes consejos y puntos de vista.  Se cansó de oir opiniones – que por muy certeras que sean – sólo terminan por hacerla sentir peor.  Se hartó que los demás le digan que exagera demasiado por un problema que tiene solución.  Pero en ese momento, ella lamentablemente, no lo puede ver así.

Entre pastillas para dormir – sin prescripción médica – ingeridas, que le impiden despertar por completo; llanto cada vez que recuerda el pasado; abrir los ojos y volverlos a cerrar para intentar dormir, el piso lleno de papelitos envueltos con moquillo y lágrimas secas, y una incesante caminata de ida y vuelta, alrededor del pie de su cama, nuestra protagonista no logra tomar una decisión. 

Y es que en realidad, en este momento, por más videos de autoayuda que vea en YouTube, por más cuentas “espiriturales” y “positivas” de instagram que siga, por más grupos de apoyo a los cuales se una en Facebook, nada logra concentrarla o ayudarla. 

Ella siente una profunda tristeza, y en algunos momentos le ha surgido la idea de no seguir avanzando más, pero a la vez, tiene una minúscula pizca de fe que le permite seguir aferrándose a la vida.  Es difícil para ella, porque percibe una ambivalencia de decisiones, en la cual le cuesta luchar por tomar una decisión. Pero es aquella misma minúscula fe, la que le da cierto coraje para no acabar con todo el dolor, de manera abrupta, y que evita que ella caiga en un sueño eterno.  Ella intenta orar e invocarse a Dios sin siquiera recordar como rezar o de que religión es.

Entre las tantas acciones que ha llevado a cabo y la información recabada, decide ir en busca de ayuda profesional, es momento de ir en busca de un buen psicólogo y quizá psiquiatra.  No tiene idea de como es que tomó esta decisión, de como es que aún queda algo de fortaleza y fe en su débil ser.  Pero es que al final, cada quien vive diferentes grados de emociones dentro de una depresión.  La antropología nos dice que el ser humano siempre se aferra a la vida y a su propia fe, que siempre lucha por salvarse, y quizá esto que aún quedaba en Sandra, es lo que la ha hecho decidir.  

Ella decide iniciar el camino hacia el cambio y la transformación.  Se muere de miedo.  Comienza a pensar en la inversión monetaria que hará, en las pequeñas decisiones que deberá tomar, en los caminos que debe de tomar para poder salvarse, en los cambios a los que deberá enfrentarse.  Es consciente que está sola y que sólo ella será responsable de su salvación. No tiene la más mínima idea de lo que pasará a futuro, pero al menos ya sabe que hará los siguientes días con su vida.

En esta corta historia sólo se relata un breve episodio, para mostrar lo que la tristeza, la soledad, el vacío y una depresión pueden generar en una persona, dependiendo de los grados de estas emociones negativas.  Esta historia tiene un final feliz, pero lamentablemente no todos logran salir del "hoyo". Si estás pasando por un cuadro de depresión, ¿Qué final feliz quieres darle a tu historia? Busca ayuda, te lo ruego por favor. No tomes decisiones impulsivas o apresuradas.  Mientras respires, aún estas a tiempo de arreglarlo.


Autor: Mónica Chang

sábado, 21 de diciembre de 2019

El amor NUNCA será sinónimo de apego



El amor es uno de los sentimientos más puros que el ser humano pueda experimentar.  El amor debe iniciar por nosotros mismos – y al respecto, más adelante escribiré otra entrada sobre la autoestima – para que podamos a partir del amor propio, sentirnos libres de amar a otros de manera correcta.  Estar en una relación y amar a una persona nos transforma en un sinfín de emociones positivas y puede incluso significar muchas cosas; es tener el anhelo de crecer con la otra parte; es preocuparse sanamente por el otro; es dar lo mejor de uno mismo; es compartir objetivos en común e ir conociéndose poco a poco, incluyendo las manías extrañas que como personas tenemos, para crecer.

Lamentablemente, muchas veces, confundimos el amor con el apego o dependencia emocional.   En esta ocasión voy a centrarme en el apego, y no en la dependencia emocional.  Sin embargo dejaré estos dos preceptos sobre ambos conceptos, los cuales conversé con una psicóloga y psicoterapeuta con muchos años de experiencia:
  • Sobre el apego: la relación de apego con los padres durante los primeros años de vida y el tipo de apego que se ha vivido en la infancia, podrá influir en el tipo de relaciones que se mantienen con los demás y, especialmente, en la relación de pareja.
  • Sobre la dependencia emocional, es un estado psicológico donde se manifiesta un bajo autoconcepto y autoestima, y en el cual se depende de las decisiones y estado de ánimo de otras personas, ya sean amistades, algunos familiares o pareja.


¡Sin ti no puedo vivir! – Creo haber escuchado esta frase en cientos de canciones “corta-venas” y que en lugar de adentrarnos a lo que debería ser un vínculo sano de pareja, nos llevan a creer que un amor tóxico y dañino, es aquel que nos salvará.  Lo única persona que puede salvarte de tus traumas del pasado, de tus temores y miedos, de tus conflictos emocionales y situaciones no resueltas, eres tú mismo.  Si, te lo cuento y te lo repito para que siempre te quede grabado: sólo tú eres responsable de ti mismo.  No hay ninguna pareja que vaya a sanarte o curar tus heridas del pasado.

El apego es tóxico y poco saludable, porque no nos permite avanzar.  El apego es sumamente peligroso, porque aunque no lo queramos reconocer, NO ES AMOR, y nunca lo será.  Y no es amor, porque finalmente le damos a la pareja el significado de nuestro “cuidador” y creemos fielmente, que tiene el deber de siempre cuidarnos y velar por nosotros.  Otras veces – inclusive – proyectamos en la pareja situaciones no resueltas con nuestros padres o evocamos a nuestros padres dentro del vínculo.  Es por ello que muchas veces sentimos que nos podemos morir si este “cuidador”, perdón quise decir pareja (un poco de sarcasmo al respecto), ya no está a nuestro lado; porque tenemos miedo de volvernos a sentir desprotegidos, tenemos miedo de enfrentar nuestros temores, tenemos miedo de no poder resolver aquella situación de apego que no pudimos resolver cuando éramos niños con nuestros padres, nuestros reales cuidadores de la infancia.  Por eso es que, terminas y regresas nuevamente, aun teniendo una pizca de lucidez y sabiendo que tu relación se ha vuelto insana.  Por ello, es que has tenido que rogar por amor o insistido a la otra parte - dentro de tu vínculo de pareja - para que se quede a tu lado. Por esta razón, es que gastas energías insanamente en otra persona y no avanzas ni creces en tu vida. Por eso es que sufres pensando que él o ella puedan ser felices con otros y no contigo, si se terminase la relación. Por ello, has justificado faltas graves en tu pareja como infidelidades, maltrato físico o psicológico, entra tantas otras cosas que convierte al vínculo en insano. Por eso, te mueres de miedo y sientes que "morirías", si la otra persona, se fuera de tu lado, porque crees ilusamente que tu felicidad depende del otro. Esto señores, es lo que se llama y hace el APEGO, en las relaciones de pareja.

Espero, de todo corazón, que puedas identificar si tienes una relación de pareja por amor o por apego, y puedas tomar decisiones correctas – basadas en el amor – para el bien de ambos.  Espero que puedas trabajar en tu autoestima y en solucionar traumas del pasado, para tu curación interna.

Brevemente, te dejaré estos consejos para que empieces a ser la persona fuerte, que siempre has sido, pero que quizás aún no sabes.  Te dejo estos cuatro postulados para que sigas creyendo en ti mismo y sobre todo para que poco a poco vayas reconociendo y eliminando el apego de tu vida.  Serás feliz cuando empieces el camino hacia el amor propio, es decir hacia tu curación interna.

  • Primer postulado: Eres responsable de ti mismo.  Nadie carga tu dolor ni tu llanto, ni carga con tus decisiones.  Tomar consciencia que eres pleno responsable de ti mismo, determinará que comprendas que si tu felicidad depende de otros, entonces nunca serás feliz.
  • Segundo postulado: Vive el presente, es decir acepta la realidad. Suena extremadamente difícil para muchos, porque la mayor parte del tiempo o pensamos en cosas del pasado (que ya fueron), o pensamos en el futuro (y todas nuestras expectativas). Te cuento que en esta vida, nada es eterno, todo fluye y sigue su camino.  Aprende a perdonar y perdónate a ti. Aquí y ahora, está tu verdadera oportunidad.
  • Tercer postulado: Promueve tu libertad y permite ser libre a los demás.  La libertad – siempre de manera consciente - es la forma más placentera de disfrutar la vida y formar vínculos al mismo tiempo con otras personas.
  • Cuarto postulado: Asume que las pérdidas van a sucederse tarde o temprano.  Nada puede contenerse eternamente. Todo se desvanece y vuelve a transformarse, en el momento en que tú decidas SOLTAR para agradecer a la vida por los aprendizajes, por las personas que puso en tu camino y que te enseñaron algo nuevo, y sobre todo, para continuar avanzando en la vida.
Autor: Mónica Chang 
imagen: @huellas_de_mi_alma (instagram)




sábado, 7 de diciembre de 2019

Mi ataque de ansiedad, uno de tantos

Es sábado por la tarde, entrando casi a la noche. Otro sábado sola. Otro sábado atormentándome por los pensamientos negativos e intrusivos que una y otra vez regresan sin dejarme en paz.  Es un sábado donde no sé qué hacer, donde no hay rutina ni actividad que me ayude a despejar y calmar la mente.

Estoy echada en mi cama mirando el techo y es imposible que tenga la mente en blanco. De hecho, los pensamientos en mi mente están corriendo a más de 100 kilómetros por hora, como en una carrera de autos. Es inevitable detenerlos.  Siento culpa, siento nauseas, y empiezo a cuestionarme mis últimas decisiones. Otra vez culpa. Me desespero y siento ganas de llorar. Ahora culpo a los demás.  Más pensamientos perturbadores y negativos empiezan a surgir en mi cabeza. Ahora culpo a la vida y al destino por ser injustos conmigo.

Estuve tranquila en la mañana, pero la soledad del sábado, hicieron que comenzara a desequilibrarme emocionalmente; que empiece a cuestionarme muchas cosas y que permita que sean mis pensamientos negativos y los demonios internos que habitan en mí, quienes empiecen a organizar - mejor dicho a desorganizar - este momento del día.  Esta vez no hubo ningún mensaje que me desestabilice; no hubo ninguna pelea que me desequilibre.  He sido yo misma quien se está autosaboteando, quien está desestabilizandose; soy yo quien está permitiendo que los demonios internos comiencen a ganar la batalla en mi interior.

Me cuesta respirar cada vez más. Tengo que abrir mi boca para poder llenar de aire, mis pulmones. Siento presión en el pecho, de manera ligera y luego de manera más intensa.  Me siento un poco mareada,  y a pesar de no tener dolor de cabeza, siento que ésta pesa más que mi cuerpo. Mi corazón late rápido a pesar de no estar en actividad física, y me siento muy nerviosa.

Al no saber que hacer, la única opción que tengo es salir a la calle y caminar.  Recorro las dos primeras cuadras con mis pensamientos perturbadores dominándome.  Agradezco que nada me haya pasado, pues no estoy concentrada en las calles, en el camino, ni en las personas que pasan a mi alrededor.  

Estoy sufriendo - de eso estoy más que segura - siento mucho dolor emocional, por cosas que no puedo controlar, por situaciones que ni siquiera estoy segura si son reales y si existirán.  Me imagino un futuro incierto donde todos me odian, y me cuesta aún más, el poder respirar. A pesar de ello, sigo caminando.

Llego al malecón de Miraflores, el cual está rodeado de un verdoso pasto. Es prácticamente el único color que logro identificar entre los matices grises que acompañan mi andar. Hace mucho frío y ya es de noche.  Un grupo de adolescentes pasa a mi lado haciendo mucho ruido; ellos ríen y hablan acerca de una broma que uno de ellos hizo al otro.  Luego uno de ellos salta por uno de los muros del malecón para acercarse a aquel verdoso pasto que nos acompaña.  Una de las chicas que esta en el grupo comienza a gritarle para que salga de allí, pues está prohibido traspasar a esa parte.  Ellos siguen riendo y hablan casi gritando, de manera muy eufórica.  Se les ve felices.

Yo era feliz también, y sé que puedo volver a serlo. Pero no tengo idea de como parar estos pensamientos que llegan una y otra vez, que mantienen mi mirada perdida, que me restan energía, que no me permiten ser la mejor versión de mi misma.  Quiero disfrutar más de las cosas sencillas de la vida, dejar de preocuparme por el futuro, parar de sufrir por situaciones irreales que yo misma diseño en mi cabeza. Quiero dejar de culparme por mis errores del pasado.

He perdido al grupo de adolescentes y doblo en una esquina, hacia la izquierda, diviso una iglesia. Sí, es aquella iglesia a la cual entré a rezar -sin poder concentrarme - la semana pasada. Aquella donde me prometí a mi misma perdonarme, pero no pude hacerlo. Aquel lugar donde sólo me quedé sentada en una de las butacas sin poder orar y culpandome, una y otra vez. Quizá sea momento de entrar nuevamente. Quizá pueda volver mañana; aún no estoy lista para perdonarme ni perdonar. Pero se que debo hacerlo.

He caminado de vuelta a casa, y durante el regreso he cuidado y vigilado mi respiración.  He concentrado mis pensamientos en la respiración que llevo y eso ha ayudado un poco a aminorar los pensamientos pesimistas. No se si el hecho de haber pasado cerca a una iglesia me ha ayudado a reflexionar. No estoy segura si he logrado calmarme del todo.  Aguardo la pequeña esperanza que hay pequeñas acciones que puedo empezar a hacer para estar mejor.

En el camino a querer mejorar, a querer sanar mi interior y curar mi alma, lo único de lo que puedo estar segura es que me aferro a mi fe, y me encomiendo al único Dios en el que creo. Es momento de cambiar. Es momento de pasar por una transformación. Es momento de seguir caminando y avanzando - como hoy - sin detenerme.

Lo más importante, es momento de hablar y no callar. Hablar con especialistas de la Salud Mental, sobre lo que me está pasando.


Autor: Mónica Chang
Imagen: https://cuidateplus.marca.com/bienestar/2017/02/27/ataques-ansiedad--aparecen-141523.html

viernes, 22 de noviembre de 2019

Trastorno de la personalidad límite, limítrofe o Borderline (TLP)

Muy bien, ya tienes tu diagnóstico.Tienes personalidad límite, limítrofe o también llamada Borderline. Que horrible sonó eso. Este diagnóstico es sólo un nombre, es sólo una etiqueta. ¿Quieres que te describa los síntomas, criterios o características de este trastorno? Lo haré, apoyada en bases científicas y autorizadas.

Según el DSM 5 esta es la definición y los síntomas para el TLP, que recibe el código 301.83 (F60.3):



Patrón dominante de inestabilidad de las relaciones interpersonales, de la autoimagen y de los afectos, e impulsividad intensa, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cinco (o más) de los hechos siguientes:
  1. Esfuerzos desesperados para evitar el desamparo real o imaginado. (Nota: No incluir el comportamiento suicida ni de automutilación que figuran en el Criterio 5.)
  2. Patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas que se caracteriza por una alternancia entre los extremos de idealización y de devaluación.
  3. Alteración de la identidad: inestabilidad intensa y persistente de la autoimagen y del sentido del yo.
  4. Impulsividad en dos o más áreas que son potencialmente autolesivas (p. ej., gastos, sexo, drogas, conducción temeraria, atracones alimentarios). (Nota: No incluir el comportamiento suicida ni de automutilación que figuran en el Criterio 5.)
  5. Comportamiento, actitud o amenazas recurrentes de suicidio, o comportamiento de automutilación.
  6. Inestabilidad afectiva debida a una reactividad notable del estado de ánimo (p. ej., episodios intensos de disforia, irritabilidad o ansiedad que generalmente duran unas horas y, rara vez, más de unos días).
  7. Sensación crónica de vacío.
  8. Enfado inapropiado e intenso, o dificultad para controlar la ira (p.ej., exhibición frecuente de genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
  9. Ideas paranoides transitorias relacionadas con el estrés o síntomas disociativos graves.
El diagnóstico es sólo un nombre. No te encasilla ni te estigma de por vida. Lo importante es enfocarse en los comportamientos erráticos e inestables de este trastorno ¿Cómo vas a hacer para trabajar en esto? ¿Cómo vas a iniciar el cambio para sanar a nivel mental? La respuesta y recomendación puede sonar sencilla, pero no necesariamente serlo.

A continuación mis recomendaciones, como Psicóloga:


  • Ir a consulta psicológica (psicoterapia) y a un psiquiatra para la medicación.  En este tipo de trastornos es importante hablar con profesionales de la salud mental.  Ellos determinarán si requieres o no medicación y que tipo de terapia es la que necesitas.
  • Averigua sobre los profesionales de la salud mental con los cuales te atenderás; que investigaciones han realizado, en que clínicas u hospitales trabajan, cuales son sus perfiles profesionales . Pedir referencias o contactos a tus amigos cercanos, es también una buena idea. Puede que no te sientas cómodo o cómoda con el primer profesional al cual acudas. Ve poco a poco, abrete en la terapia.  Si fuera el caso, busca más de un profesional.
  • Sigue al pie de la letra la medicación. Muchos pacientes con trastorno borderline suelen abandonar la medicación porque creen que pueden curarse por si mismos. Esto no es verdad. Hazle caso a tu psiquiatra.
  • Enfócate en las recomendaciones y pequeñas tareas/acciones dejadas por la psicóloga
  • No tomes esto como un gasto, tómalo como una inversión para tu salud mental, la cual te permitirá pensar con claridad y tomar decisiones asertivas y empáticas para tu vida.
  • Establece tu red de apoyo. Esta parte es muy importante. No te sientas solo. Apóyate en algún familiar o amigo cercano en el cual puedas confiar. Si no lo tienes, búscalo. Ábrete al mundo y empieza poco a poco a confiar en las personas. Obsérvalos. Observa sus gestos, su forma de comunicar y si son personas en las cuales puedes confiar.  Con esto no te digo, que cuentes todos tus problemas y situación en general, pero si que empieces a establecer tu red de apoyo con personas confiables y cercanas a ti.
  • Busca un retiro espiritual. Aquí no importa el tipo de religión que profeses o no profeses.  Lo importante es que busques distintos tipos de retiros que te permitan encontrarte contigo mismo y perdonarte por los errores cometidos.
  • Práctica un deporte o ejercicio físico, de preferencia el cardio, para mejorar tu estado de ánimo y como complemento a la terapia psicológica.
  • Cuida tu alimentación. Con esto no te estoy diciendo que te conviertas en vegano o vegetariano o que comiences una dieta estricta.  Busca una alimentación balanceada, evitando las grasas y carbohidratos. Incluye nuevos alimentos a tu dieta como las semillas de girasol, semillas de calabaza, entre otros frutos secos y el pescado, rico en Omega 3.
  • Evita el alcohol
  • Busca cuanta información puedas acerca de este trastorno. Apoyate en fuentes confiables. No todo lo que está en Internet es cierto. Busca información en el DSM 5 o el CIE 10, que son libros de diagnóstico de enfermedades psicológicas, autorizados.
  • Respira, respira y vuelve a respirar cuantas veces sea necesario.
  • Perdona, perdónate y vuelve a perdonarte cuantas veces sea necesario.
Si has llegado hasta el final de esta lectura y crees tener 05 o más de los criterios sobre este trastorno o conoces a algún amigo o familiar cercano que pudiera estar teniendo este trastorno de personalidad. Es momento de actuar. Es momento de cambiar. Es momento de buscar ayuda. Es momento de transformarte y curarte a nivel mental y emocional.

Si se puede, siempre que tu lo desees y lo permitas para tu vida, se podrá.

Seguiré publicando más lecturas como esta, en busca de mi transformación, en busca de tu transformación espiritual.



Fuentes: 

DSM 5
Autor: Mónica Chang

lunes, 18 de noviembre de 2019

De verdad, no soy un monstruo

¡No es nada grave! Puedo controlar por mi misma mis emociones y muchos de mis comportamientos, por más erráticos que los demás señalen, que son. Todos hemos pasado por esta situación en algún momento de nuestra vida. Pero ¿Qué sucede si estas conductas erráticas, pensamientos irracionales y negativos se convierten en persistentes? ¿Qué pasa cuando comienzo a despertar con sentimientos de angustia a diario y prácticamente dejo que los pensamientos irracionales comiencen a gobernar mi vida?

El primer paso para determinar que uno tiene un problema, es aceptarlo. Con esto me refiero a ser consciente del daño que muchas de nuestras conductas o pensamientos nos están haciendo, y como es que afectan a nuestro entorno, y a las personas que forman parte de él.

Es difícil de entender para muchos; una enfermedad mental es mucho más compleja que una enfermedad física. Una fiebre se cura con medicamentos y se identifica rápidamente con un termómetro. Una tos se cura con jarabe y se identifica al toser constantemente y por el ardor en la garganta. Pero, ¿Una enfermedad mental? ¿Cómo voy a identificar si yo o alguien de mi entorno tiene un trastorno o está padeciendo una enfermedad mental? Por estas razones, es que preferimos tildar a alguien de “loc@”, porque es más fácil etiquetarlo cuando una de sus conductas no es la normal y siempre esperada; en lugar de acercarnos a la persona y aconsejarle que vaya en busca de ayuda profesional.

- “El nació así, anormal”, “No soporto a tu amig@, la o él loc@”, “No invitemos a tal persona a la reunión, porque nunca encaja”, “No dramatices, es sólo ansiedad. Seguro ya pasará pronto”, “Todo el show ha estado siempre en tu cabeza”

Muchas veces hemos oído o incluso dicho estas frases, sin saber el impacto que pueden tener en el otro.

Sea cual sea tu diagnóstico, el problema psicológico por el cual estés pasando, o la situación que estés viviendo; te afirmo que tiene solución, en la medida en la cual, te esfuerces por sanar, por buscar ayuda profesional – si fuese el caso – y sobre todo por empezar a realizar pequeños cambios que ayuden a curarte. El camino para la sanación del alma, puede ser largo y doloroso, a comparación de una enfermedad física. Pero siempre será nuestra responsabilidad curarnos. Estoy segura, tú que lees esto, que estás listo para iniciar ese camino, ahora.

Empecemos con la aventura en esta página, en la cual me esforzaré por compartir información que les sea de gran interés y sobretodo ayuda.