viernes, 10 de enero de 2020

¿Quisieras retroceder el tiempo atrás? Aquí la fórmula “mágica”


¿Quién no ha querido en algún momento retroceder el tiempo para poder cambiar una situación, para no haber dicho esto o aquello, o por el lado contrario, si haberlo dicho? Pues la respuesta, ya la conoces, así que no te engañes.  Es imposible retroceder el tiempo y cambiar hechos o situaciones, por más trágicas o dolorosas que éstas hayan sido.

No pierdas tiempo pensando en: ¿Qué hubiera pasado si yo? ¿Y si yo hubiera hecho esto de forma diferente?  Eso lamentablemente nunca será posible, y sólo te hará desgastar energía de manera inadecuada.  Inclusive te puede causar ansiedad seguir pensando en un pasado que jamás podrás cambiar.

Lo que por el contrario, si puedes hacer, es aprender de aquella situación que quisiste hubiera sido diferente, de aquella situación que te causó dolor, de aquella situación que ya no volverá.  Debes empezar a enfocarte a trabajar desde tu presente para mirar hacia adelante.  Sacúdete un poco; si ya analizaste la situación una y mil veces más, es momento que dejes de hacerlo para enfocar tus energías en ti mismo y en cosas que te empiecen a generar paz.  Concientiza y aprende de tu pasado; suéltalo, para que puedas dar oportunidad a que nuevas situaciones de aprendizaje se presenten en tu vida.

Hay situaciones que desearías que nunca hubiesen ocurrido o llegado a tu vida, pero tuvo que ser así.  La situación tuvo que darse tal y como se dio, no pudo ser de otra manera.  El “hubiera” no existe, empieza a eliminar esta palabra de tu comunicación diaria.  Al final de cuentas, todo sucede siempre por una razón, y el tiempo será tu mejor aliado para que las respuestas lleguen por si solas.  No te angusties todos los días preguntándote,  ¿Por qué? Reemplázalo por el ¿Para qué?, y nuevamente insisto, deja que las respuestas lleguen por sí solas. No te martirices culpándote, si otra vez estás repitiendo situaciones a las cuales desearías no haber llegado.  A veces la vida misma tiene que repetirnos una y otra vez algunas situaciones, hasta que logremos aprender.

Trabaja en ti. Tú debes ser tu principal proyecto de vida; canaliza tu energía para sanar y crecer por dentro y todo lo demás se acomodará por sí sólo. Será precisamente en ese momento donde te darás cuenta lo fuerte que has sido, eres y serás ante las diferentes situaciones que la vida te presente.  Pero sobretodo, te darás cuenta que ya no vale la pena mirar atrás, salvo que sea para recordar con amor y decirte a ti mismo: Lo aprendí. Gracias a Dios y a la vida, por el aprendizaje y la lección que me dio.


Autor: Monica Chang Diez Canseco
Imagen: Un clásico del cine, "El Rey León"

miércoles, 1 de enero de 2020

Hola! soy la Tristeza y tengo algo que decirte



Hola de nuevo, ya te dije quién soy.  Si, soy esa que te hace llorar a veces por las noches antes de dormir.  Soy la que aparece cuando algún recuerdo del pasado se reactiva en ti. Soy esa emoción que la mayoría de personas detesta y evita para no sentirse “débil”, para no sentirse “vulnerable”

Quiero decirte el día de hoy, que no siempre seré tu enemiga, que a veces puedo hacer también el papel de tu amiga.  Que es importante que me manifiestes cuando lo necesites; que es importante que llores cuando tu alma te lo pida.  No me reprimas, te lo pido.  Es necesario que aparezca cuando algo que no has solucionado de tu pasado, aflore en algún momento de tu día.  Es normal que te sientas triste ante algún evento desafortunado o pérdida que genere un impacto emocional en ti.

Pero también vengo a decirte que no está bien que todos los días me llames y sientas; no debes pensar en el pasado y ponerte triste todo el tiempo; no permitas que yo me apodere de tu día a día; no dejes que te quite voluntad para levantarte de la cama y empezar tu día; trata de evitar que tus ojos amanezcan frecuentemente hinchados, por los constantes llantos que puedo ocasionarte. De lo contrario me convertiré en tu enemiga.

Debes buscar un equilibrio entre tus emociones y dejarlas fluir de manera adecuada y controlada, cuando deban de aflorar. Vive con alegría; siente tristeza cuando sea necesario; evita molestarte y si lo haces, déjalo ir rápido.  Evita que una sola emoción sea la que gobierne tu día a día.  Sé que no siempre es fácil y que no siempre se puede contar con la estabilidad emocional que quisiéramos, pero intenta. Vive un día a la vez. Se feliz con tu presente y acéptalo.  Ve poco a poco. Respira y guarda silencio cuando sea necesario.



Autor: Mónica Chang Diez Canseco