sábado, 28 de diciembre de 2019

La depresión y los intentos por salir de ella



Nuestra protagonista, a quien llamaremos Sandra, abre lentamente sus ojos; a decir verdad siente sus parpados pesados, debido a las abultadas ojeras, formadas por el llanto incontrolable.  Ella no recuerda cuantos días o noches lleva echada en su cama, llorando y abúlicamente sin esperanzas.

Su almohada se encuentra húmeda por las lágrimas, pero al mismo tiempo esta almohadilla es su mejor aliada, además de haber sido su compañera los últimos días.  Aquella compañera a la cual abraza fuertemente como si fuese un ser animado. Aquel respaldo, al cual parece contarle sus problemas, sin siquiera hablarle.  Aquel almohadón que lo sabe todo y a la vez, no puede contar nada.

Sandra no tiene a quien acudir.  Ella no cuenta con el apoyo de su familia. Siente culpa y angustia por sus acciones erráticas, por las veces que dañó a otros, por las veces que se autolastimó y se autosaboteo. Su mente y sus pensamientos, son sus peores enemigos en estos momentos y sólo producen que ella vuelva a sentirse mal.  

Ella tiene algunos amigos, pero a pesar de ello se siente sola; ya no quiere contar sus problemas a nadie porque cree que va a ser juzgada; porque se cansó de escuchar diversos y a la vez diferentes consejos y puntos de vista.  Se cansó de oir opiniones – que por muy certeras que sean – sólo terminan por hacerla sentir peor.  Se hartó que los demás le digan que exagera demasiado por un problema que tiene solución.  Pero en ese momento, ella lamentablemente, no lo puede ver así.

Entre pastillas para dormir – sin prescripción médica – ingeridas, que le impiden despertar por completo; llanto cada vez que recuerda el pasado; abrir los ojos y volverlos a cerrar para intentar dormir, el piso lleno de papelitos envueltos con moquillo y lágrimas secas, y una incesante caminata de ida y vuelta, alrededor del pie de su cama, nuestra protagonista no logra tomar una decisión. 

Y es que en realidad, en este momento, por más videos de autoayuda que vea en YouTube, por más cuentas “espiriturales” y “positivas” de instagram que siga, por más grupos de apoyo a los cuales se una en Facebook, nada logra concentrarla o ayudarla. 

Ella siente una profunda tristeza, y en algunos momentos le ha surgido la idea de no seguir avanzando más, pero a la vez, tiene una minúscula pizca de fe que le permite seguir aferrándose a la vida.  Es difícil para ella, porque percibe una ambivalencia de decisiones, en la cual le cuesta luchar por tomar una decisión. Pero es aquella misma minúscula fe, la que le da cierto coraje para no acabar con todo el dolor, de manera abrupta, y que evita que ella caiga en un sueño eterno.  Ella intenta orar e invocarse a Dios sin siquiera recordar como rezar o de que religión es.

Entre las tantas acciones que ha llevado a cabo y la información recabada, decide ir en busca de ayuda profesional, es momento de ir en busca de un buen psicólogo y quizá psiquiatra.  No tiene idea de como es que tomó esta decisión, de como es que aún queda algo de fortaleza y fe en su débil ser.  Pero es que al final, cada quien vive diferentes grados de emociones dentro de una depresión.  La antropología nos dice que el ser humano siempre se aferra a la vida y a su propia fe, que siempre lucha por salvarse, y quizá esto que aún quedaba en Sandra, es lo que la ha hecho decidir.  

Ella decide iniciar el camino hacia el cambio y la transformación.  Se muere de miedo.  Comienza a pensar en la inversión monetaria que hará, en las pequeñas decisiones que deberá tomar, en los caminos que debe de tomar para poder salvarse, en los cambios a los que deberá enfrentarse.  Es consciente que está sola y que sólo ella será responsable de su salvación. No tiene la más mínima idea de lo que pasará a futuro, pero al menos ya sabe que hará los siguientes días con su vida.

En esta corta historia sólo se relata un breve episodio, para mostrar lo que la tristeza, la soledad, el vacío y una depresión pueden generar en una persona, dependiendo de los grados de estas emociones negativas.  Esta historia tiene un final feliz, pero lamentablemente no todos logran salir del "hoyo". Si estás pasando por un cuadro de depresión, ¿Qué final feliz quieres darle a tu historia? Busca ayuda, te lo ruego por favor. No tomes decisiones impulsivas o apresuradas.  Mientras respires, aún estas a tiempo de arreglarlo.


Autor: Mónica Chang

3 comentarios:

  1. Muchas gracias por compartir esta historia, espero que Sandra tenga un buen final que sea un nuevo renacer para ella.

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  2. La depresión es. Como una enfermedad q te mata lento si esq no tienes esa voluntad d salir adelante... Solo esa persona sabe como se siente... Gran historia

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  3. Por más que intento salir siempre hay algo que me hacer hundir nuevamente, busque ayuda... penosamente mi ayuda profesional falleció y desde ahí no eh encontrado confianza en otra persona(psicólogo) que me ayude

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